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sábado, 27 de septiembre de 2014

Madrid

" Cada cien metros el mundo cambia " Roberto Bolaño


Sí, lo confieso, mi primera vez en Madrid ha sido en Mayo de 2014. El por qué nunca antes visité esta ciudad no lo puedo decir ya que ni yo misma lo se y aunque sólo estuve unas horas volví a mi ciudad encantada.

Como en otras ocasiones este fue un viaje fugaz, no de un día pero sí de un cortísimo fin de semana en el que había muchas cosas que hacer y sólo disponía de una tarde para visitar la ciudad ( ver otros viajes fugaces: Santiago de Compostela; Málaga; Logroño; Milan )

Como es normal en mi y los que habéis leído algún que otro post lo sabéis, no puedo moverme sin perderme, quisimos parar a tomar un café y casi entramos en una casa particular pensando que era una cafetería.
Finalmente encontramos un lugar donde hacer un alto en el camino y como si de una visión se tratase me acordé que no había metido ropa interior en mi maleta ( sí, soy un desastre y ya no me enfado por ello )

En fin, vamos a lo que importa. Llegamos a la capital al caer la tarde al Hostal Tokio ( no, no eran orientales quienes lo regentaban ) en el barrio de Malasaña, El Hostal está bastante bien pero tiene "un pero" en este barrio es imposible aparcar ( lo intentamos con creces durante muuucho rato ) si no es en parking privado y muchos hoteles de la zona tienen convenios con algunos de ellos, excepto el nuestro. 

A la mañana siguiente la idea era desayunar unas porras, pero me entró por el ojo una rosquilla típica del lugar y NO ME ARREPIENTO.
Estábamos muy cerca de las Ventas y eso se notaba en los locales de alrededor con decoración taurina por todos lados.

La mañana la tuvimos ocupada por el motivo principal de nuestra visita a Madrid ( motivo que no toca explicar por ahora )

Antes de empezar la ruta, ya eran las 14h, lo que hicimos fue, como no, tomar una caña de cerveza y unas tapas. Además de el considerable tamaño de sus raciones de tapas ( al menos para alguien que vive en Barcelona ) sin duda este es el lugar para los amantes del mundo taurino debido a los motivos de su decoración.

Con mapa de la ciudad en mano (ya sabéis que sin mapa no soy nadie) empecé mi recorrido.
Primera parada, unas fotos de la plaza de toros, aquella tarde había rejoneo y hasta tres veces tuve que rechazar entradas. Tenía otros planes.

Entre muchas cosas buenas que tiene esta ciudad es que es del tamaño justo y es fácil llegar a cualquier parte.
De Las Ventas metro hasta El Retiro
No había mucho tiempo y El Retiro no te lo acabas así que nos conformamos con tomar un café en una terraza con éstas vistas
Eso sí el café lo saboreamos por que nos costó un ojo de la cara

Seguimos por la calle de Alcalá donde llegamos a ...
Puerta de Alcalá

Seguidamente foto en la Cibeles y del Barça que es una, tocó hacer un poco de ascos y foto de ello (que no colgaré) para mis amigos y familiares madridistas, foto que me costó alguna miradita que decía "ésta seguro que es catalana"  
Cibeles y Banco de España

Seguimos por la calle Alcalá hasta Sol
Aquí es donde encontramos el famoso Oso y Madroño  y como ya me pasó con el Torito en Teruel y quizás les pase a los que vienen a Barcelona con la fuente de Canaletas, me esperaba, como mínimo un oso del tamaño de un oso.
En la plaza Puerta del Sol, como todo el mundo sabe, se encuentra el km 0 donde todo visitante quiere una foto, bueno pues había más cola en ese trocito de suelo para la dichosa foto que para entrar en las Ventas a ver el rejoneo y si encima te encuentras con un grupo de señoras que con su gracia andaluza se te cuelan y se hacen 500 fotos casi se te acaban quitando las ganas, pero con un poco de paciencia se consigue.

De la Puerta de Sol seguimos por la calle Arenal...

...hasta llegar al Teatro Real pasando por la Plaza Isabel II

Al cruzar la Plaza de Oriente te encuentras con el Palacio Real que no me dejó indiferente. 
Ver y opinar.

Junto al palacio la Catedral de la Almudena, como a mi me gusta, todo cerca y caminando poco.

Seguimos paseando por Madrid por la Calle Mayor que nos llevaba al paraíso del "bocata calamares" a la Plaza Mayor. Antes callejeamos por un pequeño ( pequeño no es un decir, es que era MUY pequeño ) barrio que recuerda a la época medieval.
Y no, ni me comí un bocadillo de calamares ni me tomé un café con leche, simplemente por que no me apetecía, por que es carísimo y por que no me gusta hacer "lo que hay que hacer" además siempre hay que dejar cosas pendientes en los lugares que se visita para TENER que volver.

De nuevo llegamos a la Puerta del Sol donde nos entretuvimos viendo algunas estatuas humanas y esta vez de allí nos fuimos por la calle Preciados hasta la famosa Plaza Callao
Calle Preciados
Está claro, en Madrid se bebe Mahou

De aquí seguimos por Gran Vía donde llegamos a Plaza España, que además de una parada de metro y un parque, poco más hay allí .

Caminando en una tarde pude visitar los puntos de más interés, pero la ciudad merece más tiempo, simplemente callejeando te topas con gente, tiendas y lugares muy interesantes.
 

Quiero acabar el post como acabé mi cortísima estancia en Madrid, con el desayuno en esta preciosa cafetería Café de la Luz en el barrio de Malasaña